En “Guitarra Mía”, Druber se alía con el reconocido salsero Erick Franchesky para rendir homenaje a uno de los íconos más emotivos del folclore latinoamericano: la guitarra como símbolo de amor, nostalgia y pertenencia. Esta colaboración se sumerge en una fusión elegante de salsa romántica con matices modernos, sin perder la esencia tradicional que caracteriza a ambos artistas.

La voz melódica y expresiva de Franchesky aporta una carga emocional que conecta de inmediato, mientras que Druber, con arreglos pulidos y una producción bien cuidada, logra un equilibrio entre lo clásico y lo contemporáneo. La letra, inspirada por la famosa composición de José Feliciano, reinterpreta el vínculo profundo entre el artista y su instrumento, cargándolo de sentimiento y añoranza. Musicalmente, destaca la riqueza de la percusión y la presencia constante de los metales, que acompañan con fuerza sin opacar el protagonismo melódico de la guitarra. La interpretación vocal es respetuosa y sentida, lo que convierte a esta versión en una pieza digna de ser escuchada con atención y disfrutada tanto por los amantes de la salsa como por quienes aprecian una buena balada latinoamericana con sabor caribeño.