“El alma de un trombón no solo se sopla, se cuenta.”

Desde Cuba, cuna del son y la sabrosura, llega el más reciente lanzamiento titulado “Aguaje no quiere trabajar”, un tema que reúne a dos gigantes de la música cubana: Jesús ‘Aguaje’ Ramos y Raúl Gutiérrez, acompañados de sus respectivas formaciones, la Buena Vista Orchestra y la Cuban Big Band. Esta colaboración, estrenada en junio de 2025, rinde homenaje a las raíces del mambo, el son y el jazz afrocubano con un arreglo magistral que se pasea entre la elegancia de las big bands y la picardía caribeña. El tema destaca no solo por la calidad interpretativa, sino también por su carácter nostálgico y festivo, que evoca aquellas noches de club donde la música era sinónimo de vida.

Jesús “Aguaje” Ramos nació el 5 de agosto de 1951 en Pinar del Río, Cuba, y se convirtió en uno de los trombonistas más representativos de la música tradicional cubana. Su carrera profesional comenzó en los años 70 con la Orquesta Ritmo Oriental y más tarde se consolidó como director musical de los proyectos más emblemáticos de la isla. Fue pieza clave del movimiento Buena Vista Social Club, no solo como intérprete sino también como director musical en las giras que reunieron a leyendas como Compay Segundo, Rubén González, Omara Portuondo e Ibrahim Ferrer. Su estilo potente y melódico ha sido aclamado internacionalmente, llevándolo a presentarse en escenarios como el Carnegie Hall y el Royal Albert Hall. Con una trayectoria que trasciende géneros y generaciones, Aguaje sigue siendo un faro sonoro del patrimonio cubano.

Raúl Gutiérrez, arreglista y director de la Cuban Big Band, es conocido por fusionar los colores clásicos del jazz con los ritmos afrocubanos, convirtiendo cada presentación en una experiencia orquestal de primer nivel. Su colaboración conjunta con Aguaje representa no solo un encuentro generacional, sino también un tributo a la riqueza y sofisticación de la música cubana. Una anécdota curiosa que Aguaje suele compartir es cómo fue convocado en 1996 a una sesión sin saber que acabaría formando parte de uno de los discos más influyentes del siglo. Aquella grabación con World Circuit dio origen al fenómeno Buena Vista Social Club. Desde entonces, su trombón se convirtió en símbolo del renacimiento musical cubano. Material altamente recomendado para quienes entienden que en Cuba, cada nota también baila.